Rutas
Con la mochila a la espalda
En este lugar de llanuras, cruzado por arroyos, mar y campos que nos llenan el espíritu de viajes y experiencias, tanto acampar como alojarse en uno de los montes (cortijos típicos) encalados, junto a la llanura, en las sierras o cerca del mar, son buenas maneras de vivir plenamente el auténtico Alentejo.
Aquí se pueden explorar campos de violetas, observar aves únicas y descubrir paisajes que permanecen en la memoria, en plena llanura, en la cima de un acantilado, en una dehesa o junto al mar.
A medio camino entre la sierra y el mar, entre lagunas, ríos y campos que se pierden en el horizonte, coja los prismáticos por la mañana y contemple otro Alentejo: una región perfecta para la observación de aves durante todo el año, en los valles y estuarios de los ríos. Castro Verde, Mértola, Barrancos, Mourão y las lagunas de Santo André, de Sancha y de Caia son lugares destacados para observar aves.
En octubre, no muy lejos, en Marvão, no se pierda el Festival Al Mossassa, que celebra la fundación de la villa y donde se puede encontrar un mercado árabe, artesanía, gastronomía, música y teatro. Si quiere disfrutar de la naturaleza, adéntrese en las sierras, entre montes, valles y arroyos, haciendo las rutas de senderismo o dando paseos en bicicleta de montaña.
Con 1025 metros de altitud, el Parque de São Mamede es el punto más elevado del Alentejo. Recorra sus más de 56.000 hectáreas de extensión haciendo las cinco rutas de senderismo señalizadas.
Los embalses circundantes de Caia, Montargil, Maranhão y Divor son otra forma perfecta de explorar la naturaleza y practicar deportes como el esquí acuático, el remo, la vela, el piragüismo o simplemente nadar.
En Cabeço de Vide, cambie el agua por el aire y vuele en globo hasta Évora. Si esto no fuera suficiente, en el aeródromo de Évora puede saltar en paracaídas a 3000 pies de altura sobre la ciudad. Si no le gusta volar, pase por Elvas y disfrute de un buen rato cultural en el Museo de Arte Contemporáneo, donde se expone parte del acervo de la colección António Cachola, integrada por más de trescientas obras del arte contemporáneo portugués.
Al llegar al lago Alqueva, continúe hasta Barrancos y visite allí el Parque de Naturaleza de Noudar.
Al atardecer, cuando el cielo se cubra de colores cálidos, contemple la puesta de sol o pruebe a hacer parapente o ala delta descendiendo desde lo alto de los acantilados del litoral o de las montañas del interior.
Para quienes sean aficionados a ver atardecer en la playa, desde Zambujeira do Mar hasta Tróia existen muchas playas por descubrir. A principios de agosto, el Festival del Suroeste de Zambujeira do Mar, y el Festival de Músicas del Mundo de Sines, a finales de julio, hacen las delicias de los melómanos que no renuncian a un verano de playa. Para los amantes de las olas, la playa de São Torpes es perfecta para hacer surf.




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