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En el Valle del Guadiana

El Alentejo tiene una clara vocación hacia el turismo activo y de naturaleza. La belleza del paisaje invita a pasear a pie, en bicicleta de montaña y a caballo, y las carreteras municipales, a pesar de la ausencia de carril bici, son excelentes para el cicloturismo. En los ríos, en las albuferas y en la costa se pueden practicar múltiples actividades náuticas. Las playas son excelentes. Y el cielo, con este fantástico clima, es ideal para el paracaidismo, el parapente, los paseos en ultraligero y en globo.

El Parque Natural de Vale do Guadiana, con un área aproximada de 70.000 hectáreas, se extiende entre la zona río arriba de la caída de Pulo do Lobo y la ribera del Vascão, al sur Mértola. Incluye unidades paisajísticas bien diferenciadas: los valles encajados del río y sus afluentes, las elevaciones cuarcíticas de las sierras de Alcaria y São Barão, y una extensa y agreste planicie donde crecen plantas arvenses de secano, dehesas de encina y áreas de jaral. En las zonas con más declive de las sierras y líneas de agua, apenas sin intervención humana, se encuentra todavía el denominado matorral mediterráneo, expresión de la vegetación original de la región. En una palabra, estamos en la parte del Alentejo donde mejor se expresa la inhóspita belleza del sur. Más. Hoy, que Alqueva sumergió una parte sustancial del Guadiana, también estamos en un lugar a todas luces privilegiado para descubrir las memorias del río que, a partir de la presa de Pedrógão, sigue corriendo libremente hacia el mar (recorridos en el Parque disponibles en la página web http://portal.icnb.pt/ICNPortal/vPT2007-AP-ValeGuadiana/Visitar+Area+Protegida/Sugestoes+Visita/Percursos+pedestres/).

El núcleo urbano central de este parque es la población de Mértola. Las empresas locales ofrecen recorridos pedestres y en bicicleta, actividades de piragüismo y paseos en embarcaciones motorizadas por todo el tramo navegable del río, que se extiende entre Mértola/Pomarão y Vila Real de Santo António. Estos pequeños cruceros pueden obedecer a programas regulares o realizarse a medida.

Basándose en la información disponible en la oficina de turismo, le sugerimos que, a pie, en bicicleta o en coche, no se pierda sitios llenos de bucolismo como el molino de Canais, las aceñas de Mértola o el pequeño puerto de  pesca de Penha d'Águia. Como lugares de visita obligatoria le sugerimos Pulo do Lobo y el conjunto formado por la Mina de S. Domingos y la playa fluvial de Tapada Grande. Fuera del Parque Natural, le proponemos también que no deje de ver el bellísimo tramo de río que se extiende río arriba, entre Pulo do Lobo y el embalse de Pedrógão.
 

Paseo por Pulo do Lobo
Pulo do Lobo es el accidente geomorfológico más fantástico del Alentejo. Para comprenderlo tenemos que retroceder hasta la última glaciación —llamada glaciación de Wurm— que, en su fase final, ocasionó un descenso del nivel de las aguas del mar. En aquellos tiempos lejanos, en la desembocadura del río que hoy llamamos Guadiana, se formó una caída que, fruto de una ola de erosión regresiva, fue avanzando lentamente río arriba, cavando un lecho nuevo en el interior del antiguo lecho del río. A partir de un determinado momento este proceso se detuvo, fruto del encuentro con una roca más dura, las grauvacas de Pulo do Lobo.

Lo que podemos observar es, pues, mucho más que el vertiginoso paso del río entre márgenes rocosas —de repente tan estrechas que se podrían alcanzar de un salto (pulo en portugués)—, y su espectacular precipitación en una caída de casi 14 metros sobre el sereno Pego dos Sáveis. Resulta clara y extraña la visión de épocas geológicas distintas, correspondientes a la formación de los dos lechos del río: el antiguo, amplia plataforma esculpida en la piedra por donde corría el viejo Guadiana; y, cavado en su interior, el nuevo lecho, aquí con la forma de un extenso corredor rectilíneo, con cerca de 12 km de longitud, a la que se llama, sugerentemente, la corredoira. Remolinos de agua y piedra, una historia de millones de años y, con suerte, tal vez la visión de la esquiva cigüeña negra, todo esto hace de Pulo do Lobo un lugar de visita obligada.

Pulo do Lobo tiene acceso señalado por la margen izquierda, en la carretera Mértola - Serpa, junto a la población de Vale do Poço; y por la margen derecha, en la carretera Mértola - Beja, a partir de Corte Gafo. La vista más espectacular es la de la margen izquierda, aunque, del lado opuesto, se observe mejor la caída. Se trata de una zona peligrosa en ambos lados. Para quien viaja con niños, todo cuidado es poco, porque no hay vallas de protección.


Entre la presa de Pedrógão y Pulo do Lobo
El tramo del Guadiana que corre entre la presa de Pedrógão y la zona río arriba de Pulo do Lobo es la más expresiva memoria viva del viejo río. Además de la belleza del paisaje, de la avifauna y del bucolismo de los molinos de agua, inactivos hace decenas de años, tiene caídas en las aberturas de las presas y pequeños y divertidos rápidos que animan las actividades de piragüismo organizadas por las empresas de la región. El lugar más accesible para observarlo es el puente de Serpa. Quien quiera pasear por cuenta propia, a pie, en bicicleta de montaña o en todoterreno, llegando a la población de Quintos encontrará fácilmente el camino de tierra, bien marcado, que conduce al río. Una vez allí, son varios los kilómetros que pueden hacerse a lo largo de las márgenes, río arriba y río abajo.

Estando en esta zona, no deje de visitar el Centro Histórico de Serpa y de probar los famosos quesos de oveja de la región.

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