Alentejo

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Alentejo Litoral

El Alentejo tiene una clara vocación hacia el turismo activo y de naturaleza. La belleza del paisaje invita a pasear a pie, en bicicleta de montaña y a caballo, y las carreteras municipales, a pesar de la ausencia de carril bici, son excelentes para el cicloturismo. En los ríos, en las albuferas y en la costa se pueden practicar múltiples actividades náuticas. Las playas son excelentes. Y el cielo, con este fantástico clima, es ideal para el paracaidismo, el parapente, los paseos en ultraligero y en globo.

Descubrir esta parte del Alentejo que se abre al mar es una fascinación permanente. Bordeando las marismas del estuario del Sado se alcanza una inmensa línea de costa que, entre la punta de Tróia y el cabo de Sines, toma la forma de un continuo arenal. En el interior, donde destaca el exuberante verdor de la sierra de Grândola, la dehesa de alcornoque convive con densas manchas de pinar, los ríos se embalsan en bellas albuferas y la abundancia del agua da vida a extensos arrozales. De repente, el paisaje cambia. Hacia el sur de Sines, las fantasías más caprichosas del tiempo geológico hicieron del mar y del viento su escoplo y cincel, tallando acantilados, retorciendo bloques de pizarra, creando cordones dunares que bordean arenales, haciendo y deshaciendo pequeñas y secretas playas, definiendo nuevos contornos para la vegetación, templando la altiplanicie costera, alimentando la vida de algas, peces, reptiles, aves y mamíferos poco comunes...

Es un museo palpitante de historia y de vida natural, que mereció la catalogación de tres áreas protegidas: las Reservas Naturales del Estuario del Sado y de Lagoas de Santo André y Sancha, y el Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina.


Paseos organizados
La oferta de las empresas locales incluye programas en tierra similares a los que se encuentran en todo el Alentejo interior —paseos a pie, en bicicleta de montaña, en todoterreno y a caballo— y, como sería de esperar en una zona costera, múltiples actividades fluviales y marítimas: paseos en los galeones de la sal del río Sado con observación de flamencos y delfines, paseos en barco y piragua en el río Mira, pesca embarcada en el mar, cruceros marítimos, submarinismo (cursos, bautizos, salidas, pesca submarina), surf, windsurf, kitesurf y bodyboard. Algunas de estas empresas alquilan bicicletas de montaña, embarcaciones motorizadas, piraguas y kayaks.


Viajeros por cuenta propia
Aquí le dejamos algunas sugerencias organizadas en dos áreas geográficas. Según se desplace en coche, bicicleta o a pie, el viaje que le proponemos deberá hacerse con etapas bien definidas en función de los apoyos existentes. Si viaja en bicicleta, tenga en cuenta que en la franja costera los caminos son muy arenosos: opte por las carreteras secundarias o por caminos de tierra bien compactados.


Del estuario del Sado al cabo de Sines
Comencemos por Alcácer do Sal, la Salatia de los romanos, que, para quien viene de Lisboa por la A2, es una bella puerta de entrada al Alentejo Litoral. Allí mismo nos recibe a la orilla del Sado, con sus mariscos y piñonadas, y un centro histórico que serpentea entre el río y el castillo. Una vez bien disfrutadas las panorámicas sobre el río, hay que embarcarse en un galeón de la sal en busca de flamencos y delfines. Antes de dirigirse a la costa, los interesados en arquitectura rural tradicional podrán también aprovechar para conocer Santa Susana, una aldea con un encantador caserío bajo y encalado, típicamente alentejano.

Bordeando el río en dirección a su desembocadura, se impone la visita al puerto palafítico de Carrasqueira, curioso puerto de pescadores con un sistema laberíntico de muelles construidos sobre pilares de estacas asentados en el lodo. Buenas vistas sobre las marismas.

Cogiendo después dirección a Comporta, tierra de arrozales, habrá que hacer una incursión en la Península de Tróia, zona de grandes complejos turísticos, y visitar las importantes ruinas romanas y contemplar la panorámica que nos ofrece sobre la Sierra de Arrábida. Las playas son muy apreciadas por los practicantes de windsurf.

En esta península se inicia un extenso arenal, bautizado como Costa da Galé, que se prolonga hasta el cabo de Sines. Es una zona con buenas condiciones para el surf y el bodyboard, como lo demuestran los adeptos que siempre se encuentran en las playas de Comporta y de Carvalhal. No debe perderse las acogedoras y abrigadas playas de Pinheirinho, Galé y de Aberta Nova, enmarcadas por bellas peñas.

Quien sienta la llamada del interior y le gusten las grandes caminatas, entre Grândola, Santiago do Cacém y Lagoa de Santo André, tiene múltiples posibilidades. Infórmese en las respectivas oficinas de turismo sobre las PR y GR de esta zona y haga, por lo menos, la PR1 "Ruta de la sierra” (17 km, salida y llegada en Grândola).

A partir de Lagoa de Santo André, donde encontrará buen alojamiento turístico y muchas bellezas naturales para explorar, no deje de echar un vistazo a las fantásticas dunas de la playa de Monte Velho. A partir de esta playa existe un recorrido pedestre de gran interés medioambiental: "Poços da Barbaroxa” (4 km, dificultad baja). Se aconseja el acompañamiento de un guía. La cita se pide en el Centro de Interpretación de Monte do Paio, espacio de recepción y divulgación de la reserva natural, con una exposición permanente sobre el patrimonio natural de esta área protegida. A partir de este centro, está señalizado el "Recorrido de Casa do Peixe” (4 km, dificultad media), que puede hacer sin guía. No se ponga en camino entre diciembre y abril, debido a la posible inundación de las vegas de la laguna.


Lagoa da Sancha es casi un lugar secreto. ¡Descúbrala!

Antes del cabo de Sines, a quien le guste contemplar el mar batido debe realizar una incursión en la playa del Norte. La agitación marina y los fondos peligrosos desaconsejan el baño, pero hay ricos bancos de peces en las grutas submarinas que son motivo de atracción para submarinistas y cazadores.

Para volver a la playa, hay que doblar el cabo.
 

Del cabo de Sines al puerto de de Azenha do Mar
Sines, tierra de Vasco de Gama. Entre, sin prisa, en este antiquísimo puerto pesquero, recorra las calles medievales del centro histórico y visite los emblemas de su patrimonio.

Y claro, aproveche que se encuentra a pie de mar en tierra de pescadores para rememorar el sabor del pescado fresco recién salido del mar. Aquí y en todos los puntos de la costa alentejana encontrará tasquitas y pequeños restaurantes junto a las playas y a los puertos pesqueros.

Al sur de Sines entramos en el Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina, con sus pequeñas playas envueltas por escarpas de pizarra. Los accesos señalizados indican, en la mayoría de los casos, playas con servicios: estacionamiento, vigilancia, bares y restaurantes. Los amantes del turismo de naturaleza que quieran llevar más allá sus descubrimientos no se sentirán defraudados: casi la totalidad del acantilado puede recorrerse a pie por las veredas de los pescadores. 

Entre las playas para familias aconsejamos, en la zona Sines, Morgavel, Vale de Figueiros (Figueirinha), Praia Grande de Porto Covo y la de Ilha do Pessegueiro, junto al fuerte. S. Torpes es la preferida por los practicantes de windsurf y kitesurf.

Quien busque la intimidad de las pequeñas playas tiene varias opciones en las llamadas "playitas” de Porto Covo, como Vieirinha, Oliveirinha o Samouqueira. No todas tienen vigilancia y, a veces, el acceso es complicado. Lo que está garantizado es la belleza, el sosiego y la privacidad. Entre ellas, la playa de Salto forma parte, desde 2002, del restringido grupo de playas naturistas reconocidas oficialmente en Portugal.

En Porto Covo hay que visitar su pequeña plaza, el Largo Marquês de Pombal, considerada una de las joyas de la arquitectura popular portuguesa.

Siguiendo viaje hacia el sur, alcanzamos la zona de Vila Nova de Milfontes, primero con la playa de Malhão y, más adelante, con Portinho do Canal. En el pueblo, basta seguir el movimiento para encontrar las playas de Franquia, Farol y Furnas.

En esta zona se dan buenas condiciones para la pesca deportiva y para el submarinismo. El río Mira, que aquí desagua en un bellísimo estuario, puede remontarse en piragua o en barco de motor, hasta Odemira. Es un paseo que vale la pena hacer.

Algunos kilómetros después se encuentra la playa de Almograve, considerada una de las más bonitas del sudoeste alentejano. Tiene excelentes servicios y buenas condiciones para el surf y bodyboard. En el pueblo hay señalizado un recorrido pedestre, la PR1 "Lapa de Pombas” (8,9 km, dificultad baja, duración aproximada de 3 h 30 min).

La belleza de esta costa merece ser contemplada y estamos cerca de uno de sus miradores más fantásticos: el cabo Sardão. Los observadores de aves también tienen otro atractivo: este es el único lugar del mundo donde la cigüeña blanca nidifica en acantilados del mar. Visítelo ahora y, a partir de él, aunque no sea adepto de grandes caminatas, pasee un poco hacia el sur sobre el acantilado. Resulta deslumbrante y, si quiere, puede ir a pie o en bicicleta hasta Zambujeira do Mar.

En caso de que quiera descansar de la playa y respirar el aire del campo y de la sierra, está en el sitio adecuado para hacer ahora una incursión a Odemira, pueblo blanco dispuesto en cascada sobre el Mira.

A partir de Odemira o de Vila Nova de Milfontes, puede realizar otros dos recorridos pedestres: la PR2 "S. Domingos” (inicio en la aldea de S. Luís, 8,1 km, dificultad media) y la PR3 "Troviscais” (inicio en la aldea de Troviscais, 13,5 km, dificultad media) todos los recorridos en http://www.cm-odemira.pt/PT/Visitar/FoletosTuristicos/Paginas/default.aspx.

Regresando de nuevo a la costa, el próximo destino será Zambujeira do Mar. Además de la playa junto al pueblo, con servicios y buenas condiciones para el surf y el bodyboard, hay otras por descubrir, hacia el norte y hacia el sur.

Hacia el norte, no deje de ver la playa de Nossa Senhora. En la zona del puerto pesquero de Entrada da Barca, junto a Touril, donde se come buen pescado frito, hay caminos marcados sobre el acantilado que nos revelan, allá muy en el fondo, pequeños arenales escondidos.

Hacia el sur, sólo hay unos escasos 500 metros hasta la playa de Alteirinhos, catalogada en 2008 como playa naturista. Es amplia, bonita, rica en peces y el acceso exige cierto esfuerzo: ¡entre la bajada y la subida cuente con 300 escalones!

Si viaja en familia y quiere ir a la playa, instale su campamento en la playa de Carvalhal, con buen acceso desde Brejão. Desde esta población sale la carretera hasta el puerto pesquero de Azenha do Mar, extremo sur del sudoeste alentejano.

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