Alentejo
Esperimente
Es el espacio abierto que parece no tener fin. Son los colores y los olores que brotan de la tierra. Es el inconfundible trazo de la arquitectura rural, presente en los "montes” de las grandes haciendas, en el caserío más antiguo de las ciudades, pueblos y aldeas o en las ermitas que pintan de blanco la cumbre de los cerros. Es lo que se lee en las formas de ser y de hacer, en las artes que se conservan y se renuevan, en la tradición que se mantiene y se recrea, en el "cante” que, con alma y corazón, sólo los alentejanos saben cantar.
Pero la ruralidad del Alentejo del s. XXI no se agota en las "cosas del campo”. Por las vicisitudes, no siempre positivas, de su historia, esta región conservó lo que hoy le confiere un valor lleno de futuro: la pequeña dimensión y la calidad de los ambientes urbanos, la escala humana, el silencio, la paz, la libertad y el aire limpio que se respira. Y el tiempo. Una forma tan peculiar de entender el tiempo, que nos hace sentir en la piel que, al final, es posible vivirlo en este mundo vertiginoso, dejándolo ser exactamente lo que es: el más precioso de nuestros bienes.
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El Alentejo y el Ribatejo son las dos regiones de Portugal con reconocida tradición en la cría del caballo lusitano y del toro, que dan fama a las artes ecuestres y a las actividades tauromáquicas portuguesas. En lo que respecta a las últimas, son varias las corridas que se realizan a lo largo del año en las muchas plazas de toros del Alentejo. Son espectáculos muy anunciados y concurridos, cabiendo destacar que sólo a una plaza, la de Barrancos, se le otorgó la excepción de matar a los toros, prohibido en las corridas portuguesas. Para visitar las ganaderías, instaladas en propiedades privadas, tiene que recurrir a los servicios de las empresas locales. En cuanto a las yeguadas, la situación es diferente. Existe una con las puertas abiertas al público y que no debe perderse: la yeguada de Alter Real, a 3 km de la población de Alter do Chão. |
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Caballo lusitano - Yeguada de Alter Real Los interesados en artes ecuestres tienen aquí un interesante y diversificado programa de visitas guiadas. Estas visitas, según los días de la semana y la época del año, incluyen la caballeriza de la yeguada, el centro cetrero, el Patio D. João VI (Caballeriza de Alter Real), el depósito de sementales-reproductores, la Casa de los trenes y el Museo del caballo. Duran cerca de una hora y media. Entre las atracciones más espectaculares de la yeguada destacan la salida de las yeguas para el pastoreo en campo abierto (todos los días laborables a la 15 h) y las exhibiciones de cetrería. En el Patio D. João VI se asiste a actividades de desbaste y comprobación y a actividades diversas en picadero. En cuanto a las exposiciones permanentes, en la Casa de los trenes se encuentra instalada una exposición de monturas y carros de caballos del siglo XIX; en el Museo del caballo se puede ver "El caballo y el hombre. Una relación milenaria”, con piezas de la colección particular de Rainer Daehnhardt, algunas con cerca de 3.000 años. La yeguada de Alter Real cría la raza caballo de Sorraia, considerada como el caballo ibérico primitivo, en vías de extinción. Forma parte de las instituciones que poseen un núcleo de caballo de Przewalski, la última especie de caballo encontrada en estado salvaje (en 1880), participando en el programa internacional para su conservación. El complejo cierra al público los lunes. Las visitas guiadas son de pago. Mediante cita previa es posible, los fines de semana y los festivos, montar a caballo en el picadero y pasear en tren. En el mes de abril se realiza la Semana de la yeguada, evento con varias actividades ecuestres, a la que se suma la famosa subasta de equinos del día 24. En mayo, tiene lugar la Fiesta del caballo. |





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