Alentejo

Esperimente


Creencias y Devociones

Es el espacio abierto que parece no tener fin. Son los colores y los olores que brotan de la tierra. Es el inconfundible trazo de la arquitectura rural, presente en los "montes” de las grandes haciendas, en el caserío más antiguo de las ciudades, pueblos y aldeas o en las ermitas que pintan de blanco la cumbre de los cerros. Es lo que se lee en las formas de ser y de hacer, en las artes que se conservan y se renuevan, en la tradición que se mantiene y se recrea, en el "cante” que, con alma y corazón, sólo los alentejanos saben cantar.

Pero la ruralidad del Alentejo del s. XXI no se agota en las "cosas del campo”. Por las vicisitudes, no siempre positivas, de su historia, esta región conservó lo que hoy le confiere un valor lleno de futuro: la pequeña dimensión y la calidad de los ambientes urbanos, la escala humana, el silencio, la paz, la libertad y el aire limpio que se respira. Y el tiempo. Una forma tan peculiar de entender el tiempo, que nos hace sentir en la piel que, al final, es posible vivirlo en este mundo vertiginoso, dejándolo ser exactamente lo que es: el más precioso de nuestros bienes.

Ligadas a cultos marianos o a devociones por los santos, a quienes se agradecen favores o se piden gracias, las ermitas son un elemento fundamental de la ruralidad y de la propia arquitectura tradicional. Casi todas datan de los siglos XVI-XVIII, aunque existen preciosidades de tiempos anteriores. Suelen estar constituidas por tres partes: una capilla mayor, con la cúpula abovedada, la nave central y, en el exterior, un porche cubierto, ventilado y rodeado de bancos para descanso de los peregrinos. Se sitúan tanto dentro como fuera de las aldeas, en lo altos de las colinas o al lado de "montes” aislados. Algunas poseen interesantes revestimientos de azulejos, pinturas al fresco y extraordinarias colecciones de exvotos. Están siempre impecablemente encaladas para los días de fiesta en honor de la patrona o del santo protector. En esos días, está garantizada su apertura. Pero son casi todas tan bonitas con su planta genuinamente rústica que, incluso cerradas, vale la pena ir a verlas.

Donde hay fiesta, también hay feria. Y, en ciertos casos, el movimiento de ambas alcanzó tales proporciones que la ermita se quedó pequeña para recibir a tantos peregrinos, lo que originó la construcción de grandes santuarios.

Entre ermitas y santuarios, ¿cuáles no debe perderse?
Son tantos y tan interesantes que una vez más se impone una selección. Seguramente injusta y, de nuevo, considerada como un simple punto de partida. Se incluye en cada una el día de su fiesta anual.

En el Norte Alentejano, vea la granítica y bucólica Virgen de Redonda, cerca de Alpalhão (lunes de Pascua); la Virgen de Lapa, con una soberbia vista panorámica, en Besteiros, Portalegre (septiembre); la Virgen de Entre Águas, en Benavila (último fin de semana de julio); y el Santuario del Señor Jesús de la Piedad, en Elvas, donde se expone una importante colección de exvotos (20-27 de septiembre, romería y feria de San Mateo).

En el Alentejo Central, se sitúan cuatro importantes santuarios de gran valor patrimonial: N.ª S.ª de Brotas, en Brotas, Mora, enmarcado por el antiguo caserío de las cofradías, excelente ejemplo de arquitectura rural (2º fin de semana de agosto); N.ª S.ª de Monte do Carmo, en Azaruja, forrada con más de 1500 exvotos, actualmente integrada en un hotel rural instalado en las antiguas casas de los peregrinos (2º domingo de septiembre); N.ª S.ª de la Buena Nueva de Terena, ermita-fortaleza del siglo XIV (domingo y lunes de Pascuilla); y, en estilo rococó, N.ª S.ª d' Aires, en Viana do Alentejo, también con una impresionante colección de exvotos en la Casa dos Milagres y en la que, todos los años por las fiestas, tiene lugar la mayor romería a caballo del Alentejo (romería, 4º fin de semana de abril; feria, 4º fin de semana de septiembre). Como ejemplo de ermita-mirador, le sugerimos la subida a la de N.ª S.ª de la Visitación, en Montemor-o-Novo (2 de julio).

En el Bajo Alentejo, visite la Virgen de la Represa, en la carretera Cuba-Vila Ruiva, con un fantástico interior visitable el día de su fiesta (lunes de Pascuilla) y a través del programa "Ruta del fresco" (www.rotadofresco.com); N.ª S.ª de Guadalupe, también conocida como San Gens, en Serpa, bellísimo templo de apariencia mudéjar (de Viernes Santo a martes siguiente); N.ª S.ª de Araceli, junto al lugar de Salto, San Marcos da Ataboeira (Castro Verde), un verdadero "techo del mundo” sobre el sur (1er fin de semana de septiembre); y N.ª S.ª de Cola, entre Ourique y Santana da Serra, integrada en el Circuito arqueológico de Cola, otra razón de peso para visitar el lugar (7-8 de septiembre).

Finalmente, en el Alentejo Litoral, a pesar de las muchas ermitas que se encuentran, sobre todo en las aldeas serranas, destacan sus fiestas religiosas que incluyen procesiones marítimas o fluviales en barcos engalanados de pescadores, como son las de N.ª S.ª del Rosario, en Tróia (principios de agosto), N.ª S.ª de las Salas, en Sines (14-15 de agosto) y N.ª S.ª de la Gracia, en Vila Nova de Milfontes (15 de agosto).

En las oficinas de turismo encontrará los calendarios de las fiestas, ferias y romerías de cada localidad. En los carteles de las que se celebrarán durante su estancia, preste especial atención a sus programas musicales y no se pierda las que incluyan: las saias, bailes característicos del Norte Alentejano; las desgarradas, llamadas "despique e baldão”, típicas de algunos municipios del Bajo Alentejo y del Alentejo Litoral; y la actuación de grupos corales que le podrán ofrecer la magia del cante alentejano.

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