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El Alentejo de los Descubrimientos

En el Alentejo se viaja naturalmente con y por la Historia. La abundancia y la calidad del patrimonio que la representan hacen sencillo su descubrimiento, pero quien visita la región por primera vez puede encontrarse con algunos problemas de elección. Si este es su caso, no lo dude: opte por nuestras sugerencias y verá que la magia del Alentejo se encuentra, con un infinito placer, en todas partes.

Entre los siglos XV y XVIII, Portugal vivió tiempos de gran prosperidad. Por grandes que hayan sido los costes humanos de la epopeya de los Descubrimientos, es un hecho que se tradujo en una riqueza sin precedentes, fruto del activo comercio de especias, oro y piedras preciosas, que tuvo su principal fuente en la India y Brasil. El Alentejo que, en esta época, fue varias veces residencia de reyes, participó y se benefició de este movimiento. Se construyeron casas nobles, palacios, iglesias y conventos, se realizaron grandes obras como los acueductos de Água da Prata, en Évora, y de Amoreira, en Elvas, se hicieron hermosas fuentes y picotas, se reconstruyó y embelleció lo existente. Se llamó a artistas portugueses y extranjeros, se trabajó con maestría la piedra y la madera, se desarrolló la pintura, la escultura y las artes decorativas, en una palabra, todo se hizo para que el futuro quedase marcado por obras grandiosas, erguidas para gloria de los hombres y de Dios.

Se sucedieron los estilos —gótico, renacentista, manierista, barroco, neoclásico—, como en los demás países de Europa. Pero en Portugal se produjo una originalidad a la que se llamó estilo manuelino. Aunque el nombre venga directamente del rey D. Manuel, feliz monarca en cuyo reinado se llegó a la India y se descubrió Brasil, este estilo lo antecede y pervive después de su muerte. Tiene sus raíces en el gótico tardío y, en el Alentejo, bebe también del mudejarismo, dando origen a curiosos ejemplares de manuelino-mudéjar. En su fase final, convive con el renacimiento y el manierismo.

Ya que lo esencial de todo este patrimonio fue construido en las ciudades y poblaciones que formarán parte de cualquier viaje por la región, la forma más práctica de apreciarlo es hacer las rutas turísticas urbanas ofrecidas por las oficinas de turismo. Son bastante completas. Combinan el patrimonio religioso y militar con la arquitectura civil, erudita y popular, perspectiva que proporciona estimulantes paseos a pie por las calles más antiguas y agradables de los centros históricos. (◊ El Alentejo es ruralidad)

Quien tenga poco tiempo, podrá optar por dar un pequeño paseo por la Historia en un único monumento: muchos de ellos incluyen elementos de todos estos períodos y tuvieron su origen en el periodo medieval. Es el caso, entre otros, de la Catedral de Évora (s. XIII-XVIII), de la Iglesia de San Francisco, en Estremoz (s. XIII-XVIII), de la Iglesia de Santa María da Feira, en Beja (s. XV-XVIII) o de la Iglesia de Santa María do Castelo, en Alcácer do Sal (s. XIII-XVIII). Los amantes de los museos no deben perderse el Museo Municipal de Portalegre, el Museo Municipal de Crato, el Museo Regional de Évora, los Núcleos Museológicos del Palacio Ducal de Vila Viçosa y el Museo Regional de Beja.

A modo de mera referencia y, dada la abundancia existente, corriendo el riesgo de grandes injusticias, le sugerimos la visita de algunos exponentes significativos del manuelino, del renacimiento y del barroco.

Manuelino
El periodo manuelino nos dejó centenares de obras de arte en arquitectura, escultura, pintura, iluminación, grabados, cerámica de uso, azulejo y orfebrería. Descubrirlas resulta casi inevitable.

Si quiere tener una visión rápida de un conjunto diferenciado de expresiones de esta época, desplácese a la pequeña villa de Alvito, donde, en el breve espacio de una mañana, puede ver la picota, el palacio encastillado (hoy adaptado a Pousada), el portal de la Iglesia Principal, la ermita de San Sebastián y también recorrer la práctica totalidad de sus calles en busca de portales de la época, llevando como guía la Ruta del Alvito Manuelino.

A pocos kilómetros, en Viana do Alentejo, vale la pena completar este paseo con la visita del castillo y de la Iglesia Principal. Si le atrae el manuelino, además de algunas obras de referencia que se encuentran en los centros históricos de las principales ciudades y poblaciones de la región, no deje de visitar la antigua Catedral de Elvas y, en el Palacio Ducal de Vila Viçosa, las salas de la armería.

Renacimiento
Si entendemos el Renacimiento como un movimiento cultural que asocia el gusto por los modelos de la cultura clásica y la promoción por parte de mecenas de la creación artística, uno de los ejemplos más destacados de esta época en el Alentejo es, sin duda, la "Corte en la aldea” que fue Vila Viçosa en los siglos XVI-XVII. Visitar su emblema —el Palacio Ducal— y los principales monumentos de su riquísimo patrimonio puede ser una forma muy interesante de comprender la historia de este periodo. Para completarla, será también importante ver, desde esta perspectiva, el propio trazado urbano de la entonces nueva villa extramuros, con su geometría tan característica del racionalismo renacentista.

Pero son muchos otros los lugares donde se pueden descubrir las diferentes expresiones de esta época, desde la arquitectura civil y religiosa a la escultura y a la pintura. 

En el campo de la arquitectura, destacamos la Iglesia de la Misericordia de Beja. Tiene una historia curiosa: fue proyectada por el arquitecto Diogo de Torralva como una loggia civil destinada a servir de carnicería pero, dada la belleza del edificio, fue entregado a la Santa Casa en el s. XVI, realizándose en la segunda mitad de ese siglo su adaptación a iglesia. Puede contemplar la parte abierta de este monumento, a cualquier hora del día o de la noche, en la Plaza da República.

También de este periodo, muy marcado por la construcción de las iglesias-salón, algunas de aspecto ya manierista, vale la pena ver, por su originalidad y belleza, la Iglesia del Buen Jesús, en Valverde (Évora) y la Capilla de las Once Mil Vírgenes de la Iglesia de San Antonio, en Alcácer do Sal. No tiene horario de apertura al público pero, en el Alentejo, las ganas de visitar un interior suelen obrar verdaderos milagros.

Si está interesado en la pintura y escultura, no deje de visitar, en Portalegre, dos exponentes inigualables: la mejor colección de pintura manierista de la región, que se encuentra en la catedral; y, en el Monasterio de San Bernardo, el conjunto escultórico del Sepulcro del Obispo Fundador, D. Jorge de Melo, atribuido a Nicolau de Chanterenne. Del mismo autor, son de destacar otros dos conjuntos muy singulares, patentes en las fachadas de la Iglesia de la Gracia, en Évora, y en la Iglesia Principal de Arronches. 

Barroco
Durante el reinado de D. Juan V (1707-1750), periodo en que la paz y la riqueza se unieron a la voluntad regia de afirmar la grandeza de Portugal, el arte barroco alcanza su apogeo en el país. En él se cruzan importantes aportaciones de artistas portugueses y extranjeros que, al igual que sucede en los periodos anteriores, dejan su huella en la arquitectura, en la pintura y, lo que es especialmente importante en el barroco portugués, en las más diversas artes decorativas. La talla de madera dorada y policromada se considera, junto con el azulejo, la manifestación artística portuguesa más original de esa época.

Le proponemos que empiece su descubrimiento de este periodo en Portalegre, reconocida como capital del barroco del Norte Alentejano. Más que ver interiores, pruebe a sentir ambientes a través de la Ruta de las casas blasonadas, disponible en la oficina de turismo y en http://www.cm-portalegre.pt/page.php?page=627. Combinada tanto con la Ruta de la ciudad como con la Ruta de las fuentes, es una forma muy interesante de conocer el patrimonio portalegrense. (www.cm-portalegre.pt)  Si quiere visitar un interior, opte por el Palacio Achioli, sede actual de la Escuela Superior de Educación: suba la escalinata de granito en compañía de bellos paneles de azulejos del s. XVIII y pida ver el salón noble.

Continuando el viaje por esta región, puede admirar varios palacios, casas nobles, iglesias y fuentes que aparecen en los itinerarios urbanos de algunas poblaciones que, seguramente, también querrá visitar por otras razones: Crato, Alter do Chão, Monforte, Fronteira o Avis. En Alter do Chão, no se pierda el Palacio de Álamo.

Entrando en el Alentejo Central, aumentan las dificultades de elección. Si tiene poco tiempo, visite: en Estremoz, la antigua armería de D. Juan V, actual Pousada de la Reina Santa Isabel; en Borba, los pasos procesionales, esculpidos en mármol; y, en Redondo, el extraordinario conjunto de azulejos del convento de San Pablo. En Évora son de visita obligada: la Capilla mayor de la catedral, diseñada por Ludovice, el arquitecto del célebre convento de Mafra; la Capilla del Calvario de la Iglesia de S. Francisco, tal vez la obra más increíble de la talla joanina del Alentejo; y las iglesias de San Juan Evangelista (Lóios), de la Misericordia y de las Mercedes.

Para terminar por todo lo alto este pequeño itinerario, haga unas decenas de kilómetros más y conocerá, en Beja, la sorprendente joya del barroco que es la Iglesia de los Placeres. No se la puede perder.

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